El sendero de Israel y los corredores ecológicos

Son casi mil kilómetros de senderos que atraviesan el país a través de desiertos, montañas, valles, ruinas históricas, pueblos, ciudades. El sendero de Israel. Comienza en Taba, frontera con Egipto y finaliza en el kibutz Dan, cerca de la frontera libanesa. Cincuenta y seis tramos que pueden recorrerse de un tirón o en jornadas diarias.

Quién pretende hacer todo el trayecto comienza en esta época del año en el sur, para atravesar el desierto antes de los grandes calores. Tiene así también la oportunidad de disfrutar de la floración autóctona: lirios, crucíferas, anémonas. Me he enterado por mi hijo que comenzó la travesía hace un mes. 

Los confinamientos y el distanciamiento social han resaltado el atractivo de los paseos por la naturaleza. Nos lleva a conectarnos con ella y a querer protegerla. No es fácil, especialmente en un país pequeño y altamente poblado. Hay una presión constante para aumentar las áreas urbanas en detrimento de los espacios verdes.

De hecho, quién recorre el sendero de Israel después de abandonar el área desértica en su marcha hacia el norte se topa en el centro del país con una aglomeración urbana que poco a poco va fagocitando ciudades hasta formar una inmensa megalópolis cuyo núcleo es Tel Aviv. Allí no tiene otro remedio que cambiar los senderos de tierra y ripio por las rutas y las calles asfaltadas. La cintura del país es muy angosta, unos quince kilómetros entre el mar y la frontera en su parte más estrecha. En esa zona se cierne un peligro inminente a la continuidad de los espacios verdes, indispensable para mantener la diversidad biológica.

Los corredores ecológicos

Israel está situado en el punto de encuentro de tres continentes y tres regiones fitogeográficas: mediterránea, irano-turaniana y saharo-árabe. Por esa razón alberga especies típicas de esas regiones. Para que esas especies puedan propagarse es necesario proteger su hábitat.  Para tal propósito se crearon los corredores ecológicos.

Un corredor ecológico es una franja continua de espacios abiertos que conecta entre áreas naturales y hábitats. Este vínculo es esencial para el intercambio de ADN entre poblaciones de vida silvestre, lo que asegura la supervivencia a largo plazo de las especies, la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento óptimo de los ecosistemas. Los animales y las plantas pueden permanecer protegidos en las reservas naturales, pero la naturaleza no puede preservarse solo en las reservas naturales.

Las reservas están aisladas unas de otras y por lo tanto no hay transferencia de poblaciones de plantas y animales entre ellas. Como tales, no apoyan el intercambio genético necesario o el acceso a fuentes de renovación, lo cual es importante después de una crisis ecológica.

El intercambio de genes entre las poblaciones de vida silvestre es vital para mantener su fuerza y resistencia frente a las enfermedades y los cambios ambientales. Las poblaciones segregadas, con movilidad limitada, se caracterizan por una baja diversidad genética y son más susceptibles a enfermedades y cambios en las condiciones ambientales. Como resultado, las poblaciones de vida silvestre aisladas son más vulnerables y corren un mayor riesgo de extinción.

Sobre el papel hay en este país centenas de corredores delineados, pero de hecho muchos de ellos están amenazados por la expansión urbana o por el uso de la tierra en ellos. Un área que parece ser un espacio abierto en los planos, podría ser completamente imposible de atravesar por muchas especies animales. Es suficiente una cerca para detener a una manada de ciervos, roedores pequeños no pueden cruzar en forma segura una carretera. Además, estas zonas pueden contener peligros, como iluminación, ruido, agricultura y desechos, todos los cuales dificultan la existencia de vida silvestre y perjudican el buen funcionamiento del corredor.

Para paliar los efectos de la construcción de carreteras estos proyectos deben incluir pasos de fauna, puentes cubiertos de tierra para uso exclusivo de animales o túneles. Por mi zona, en la falda meridional del Monte Carmelo hay un puente ecológico sobre una gran carretera que permite el paso de ciervos, jabalíes y lobos. Sin el paso, de escasos cincuenta metros de ancho, estas especies estarían en peligro de extinción.

El paso para animales al sur del Monte Carmelo

Solo adentrándonos en la naturaleza podemos cambiar nuestra perspectiva y entender la amenaza que implica el “desarrollo” humano a las demás criaturas vivientes.

Gracias a mi hijo Ilai por las fotos del desierto

Publicado por elibudman

Ingeniero de alimentos y novelista. Nací en Argentina, vivo en Israel. Soy director de innovación tecnológica en una compañía de alimentos. Me gradué en Medicina Tradicional China. Traduje al español dos libros de yoga de Eyal Shifroni: "Una silla para yoga" y el primer volumen de "Props para yoga". A principios de mayo publicaré una novela de ficción en Amazon "Sentirse en casa- una odisea inevitable".

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: