Algo nuevo nace

En septiembre en Argentina, mi tierra natal, comienza la primavera. Aunque ahora vivo en el hemisferio norte para mí septiembre es época de renovación. Quizás porque aquí, en Israel, comienza el año nuevo hebreo. O porque cumplo años. Pero, ¿es siempre bueno renovarse, buscar algo nuevo?

No hago más que pensar en vos, dame algo nuevo, dice la canción de Raúl Porchetto. Las estrategias de marketing aprovechan al máximo este impulso, a veces irrefrenable de obtener algo nuevo, sorpresivo, diferente, para mimarnos y llenarnos. Así hace mi gata que está siempre a la búsqueda de un nuevo lugar para dormir o un manjar diferente.

Los psicólogos diferencian entre los animalitos y nosotros; en ellos es instinto en nosotros pulsión. Freud, hace más de un siglo, explica claramente la diferencia entre instinto y pulsión: instinto designa al impulso provocado ante una excitación y una tensión corporal, tensión que tiende a objetos específicos y que si accede a ellos se descarga momentáneamente; la pulsión, a diferencia del instinto, nunca queda satisfecha completamente, ni existe un objeto preciso para su satisfacción. A ellos los mueve el instinto de supervivencia a nosotros la angustia existencial. Estamos jodidos.

Como mi trabajo es innovación, me he planteado el tema más de una vez. No quiero estar involucrado en el desarrollo de productos que alimentan esas ansias permanentemente insatisfechas. Antonio Muñoz Molina escribe: Llegará un día, más tarde o más temprano, en el que habrá una sublevación general y probablemente victoriosa contra la tiranía de lo nuevo, contra la coacción y la angustia de no quedarse atrás, de estar al tanto de las propuestas rompedoras, de las últimas tendencias, de lo nunca visto. Confío, como el escritor, en que cada vez más gente descubrirá la trampa y comenzará a cultivar el desapego de esos objetos que no nos hacen felices.

Es indudable que después de un siglo devastador para nuestro entorno debemos cambiar paradigmas lo que conlleva a desarrollar nuevas estrategias, nuevas tecnologías que abracen al planeta y respeten a las criaturas que lo habitan. Las fuentes de energía deben ser renovables, la alimentación ya no puede basarse en el sacrificio de infinidad de animales. Tenemos que crear un mundo mejor y rápido. De esta empresa quiero formar parte.

Tengo la suerte de trabajar en una compañía que legitima este tipo de proyectos, aunque no como parte de una estrategia articulada. A veces acepta algún reto de los desafíos  que están expuestos a la vista de todos y así comienza un proyecto innovativo.

La innovación y el embudo

El proceso innovativo se asemeja a un embudo: comienza en la parte ancha con un torbellino de ideas. En esa fase todo vale, ninguna idea es desechable y no es necesario ser un profesional para aportar el concepto preciso. Es la zona del juego, la creatividad y la fantasía.

En algún momento hay que volver a la realidad. Así llegamos a la parte estrecha del embudo donde se descartan ideas y finalmente se define la concepción del proyecto. Aquí prima la claridad de pensamiento, el escalpelo del cirujano, la cuchilla de diamante.

De la teoría a la práctica

Un proyecto innovativo en el marco de una compañía debe dar como resultado un producto. Si no hay un cliente que ve en el producto una solución a sus necesidades el proyecto ha fracasado. La confrontación con la realidad es implacable.

Carrera de larga distancia

El desarrollo de un proyecto innovativo tarda años. Mínimo tres, a veces hasta diez. En el camino hay muchos fracasos, momentos en que parece no haber salida. Desarrolla enormemente el aplazo de gratificación. Me gusta porque es un buen ejercicio para templar el espíritu.

Paradójicamente de todos mis proyectos hasta ahora el único que ha cobrado popularidad es un sándwich helado. Se llama Cookilida y consiste en una tajada de helado de vainilla entre dos cookies caseras. Lo desarrollé hace casi treinta años, en un par de meses, y aún está en el mercado .

Deduzco que es más fácil ser reconocido cuando se apunta a productos hedonistas pero no me arrepiento de mi decisión: continuar con proyectos desafiantes, y a veces desesperantes, para aportar mi granito de arena a un futuro promisorio aunque signifique permanecer en el anonimato.

Publicado por elibudman

Ingeniero de alimentos y novelista. Nací en Argentina, vivo en Israel. Soy director de innovación tecnológica en una compañía de alimentos. Me gradué en Medicina Tradicional China. Traduje al español dos libros de yoga de Eyal Shifroni: "Una silla para yoga" y el primer volumen de "Props para yoga". A principios de mayo publicaré una novela de ficción en Amazon "Sentirse en casa- una odisea inevitable".

2 comentarios sobre “Algo nuevo nace

  1. Eli, nuevamente gracias por compartir tus sentimientos, pensamientos y tu experiencia con tanta honestidad. Y de esa manera compartir tu proceso de vida con sus diferentes momentos y lo que que te producían y producen. Y la manifestación de tu claridad y fuerza en sostener y estimular con lo que haces y lo que escribís ” un mundo mejor”. Brindo, por un mundo mejor y por esa claridad y fuerza y esta coherencia que tenés, te tengo como ejemplo, y siempre me generás admiración. Brindo por el soltar, desapegar, por el dejar ir, trabajo arduo para mi. Gracias por tu mensaje que estimula el mundo que necesitamos de cuidados del planeta, animales y de nosotros mismos.

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